Mi mamá fue acosada

Tenía aproximadamente 13 años cuando mi mamá, me contó que un hombre la seguía constantemente cuando ella regresaba a casa tras llevarme a las clases en la escuela secundaria. Podría parecer una simple casualidad, pero no lo era. Siempre se emparejaba al paso de ella o trataba de hacerle la plática. Era como si la estuviese acechando. Mamá tenía miedo, mucho miedo. Aquella vez pude percibir su molestia también.

Aquel hombre resultaba ser el papá de otra alumna. Mi mamá se veía realmente incómoda; no solamente se arriesgaba a a ser asaltada al caminar por calles oscuras, tras dejarme en la puerta de la escuela, también estaba siendo importunada por un hombre que no la dejaba tranquila.

Ella sentía que el mundo no había cambiado mucho desde que ella había sido adolescente: ahora era madre y percibía la misma angustia que sintieron nuestras abuelas y sus abuelas, temiendo que algo malo les ocurriera a sus hijas, esa impotencia de no poder protegerlas y mantenerlas a salvo. La rabia de verlas llorar aterradas mientras narraban los horribles momentos que habían vivido. El robo de la paz mental y la confianza para salir a las calles a realizar sus labores cotidianas.

Mi Mamá ya había sufrido acoso cuando era jovencita. Mi abuelita también estuvo a punto de ser raptada por un hombre cuando volvía de trabajar, logró escapar gracias a la intervención de otra persona que la conocía. Mi bisabuela tenía que esperarla, en la oscuridad de aquellas zonas alejadas de la urbanización a mediados de los años cincuenta, contando los minutos que faltaban para que su hija llegara, rezando constantemente para que llegara sana y salva. No importaba si hacía frío o llovía, mi bisabuela siempre esperaba en medio de la soledad de la noche a que todas sus hijas llegaran a casa.

Mi Mamá había sido acosada una vez cuando volvía de trabajar y una de las peores experiencias que vivió, fue ser perseguida por un tipo en el metro a mediados de los años ochenta. Cuando veo su rostro, al evocar aquel recuerdo, noto su dolor, impotencia y desolación por tener que haberlo vivido. También sufrió acoso callejero con comentarios comentarios incómodos sobre su cuerpo. En el trolebús también sufrió tocamientos y sus compañeras de clase pasaron por lo mismo. No podían sentirse cómodas usando sus uniformes, pues cuando subían los puentes metálicos siempre había un morboso que las observaba hacia arriba para ver su ropa interior.

Ya trabajando, escuchaba a diario las historias de acoso de sus compañeras: todas siempre tenían algo traumático que contar. Ninguna se sentía segura ni en el transporte, ni en las calles, mucho menos de noche.

Han pasado tantos años, y me gustaría decirle a mamá que el mundo ha cambiado, pero no es del todo así. Quisiera tanto poder viajar al pasado y protegerla cuando era una jovencita, dándole un mundo donde ella pudiera ser libre y estar segura. Pero ese mundo, aún no existe.

Ese mundo está en construcción, mientras que el de ella se deconstruye para dejar de normalizar el acoso, el silencio y la culpa, porque la frase “es nuestro destino por ser mujeres”, lentamente comienza a perder sentido. Sigamos luchando para que todas las personas podamos caminar libres por las calles, sin miedo y sin prejuicios.

Una respuesta a “Mi mamá fue acosada”

  1. Me gustó mucho la escritura de la chica y su valentía para hablar por su madre 💜

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